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ALLOCUTIO A LA CURIA JUVENIL “REGINA PACIS” DEL 22 DE MAYO DE 2005 “Que contagie y comparta su amor por María a los demás jóvenes, a otras instituciones y movimientos.” Queridos legionarios: Seguimos compartiendo juntos estas reflexiones acerca del manifiesto de la Escuela de Invierno del año pasado. El mes pasado descubríamos la necesidad de buscar la alegría de mantener joven a la Legión, para revivir el verdadero espíritu legionario. Hoy queremos detenernos en el postulado que le sigue: que contagie y comparta su amor por María a los demás jóvenes, a otras instituciones y movimientos. - Contagiar y compartir.
Se trata ante todo, decontagiar ycompartir. Es una nueva cultura legionaria que debemos ir descubriendo. Es la cultura del contagio, del entusiasmo. No es una euforia que viene de nosotros, sino de Dios. Queremos ser jóvenes que contagien, que entusiasmen. Para eso necesitamos estar profundamente arraigados en Dios, profundamente adheridos a su plan, a su proyecto. Solo así podremos recuperar el ardor apostólico, un ardor que contagia a los demás. Cuando alguien se encuentra con un verdadero apóstol, uno siente algo, que no se puede explicar con palabras. La nueva cultura legionaria es la cultura del compartir. Todos nosotros, descubrimos que, de alguna forma, la vida legionaria se ha vuelto un tanto intimista, por momentos, yo me atrevería a decir individualista. Necesitamos despertar esta actitud de compartir, de regalar a los otros lo que tenemos adentro. El apostolado, en mayor o en menor manera nos ha ido cambiando la vida. Es esta experiencia la que no podemos guardar celosamente, la que queremos compartir con los otros. - El amor por María.
Porque hay algo que contagiar y compartir: el amor por María. Imaginemos el final de nuestra vida. ¿Cómo quisiéramos ser recordados? Seguro que como hombres y mujeres que amaban a la Madre de Dios. Podemos preguntarnos si es eso lo que contagiamos y compartimos con los demás. A veces solo contagiamos nuestro mal espíritu, nuestro desaliento, nuestra preocupación por cuidar nuestros espacios. ¿Qué es lo que contagiamos y compartimos? La verdadera devoción no se declama, se contagia y se comparte, se nos escapa como por los poros de la piel. Se trata de estar muy enamorado de la persona de Jesús y de su Madre Santísima. Es el amor, el que nos hace connaturales con Jesús y María. Contagiar y compartir el amor por María nos invita a asumir actitudes nuevas que no se improvisan. Implica mirar a los santos, descubrir su estilo, pensar la santidad para nosotros mismos. - A los demás jóvenes, a otras instituciones y movimientos.
Hay muchos que esperan que alguien los contagie y les comparta. Son los jóvenes. Necesitamos mirar a aquellos a quienes queremos entusiasmar con el tesoro que llevamos dentro. Los que vienen a la Misa, los que van al catecismo, o a otras instituciones. A veces simplemente, los que se cruzan circunstancialmente con nosotros. Contagiar y compartir con los jóvenes implica asumir actitudes nuevas. Mas si se trata con los jóvenes de otros movimientos. A veces pensamos que no tenemos nada que compartir con ellos. Necesitamos derribar nuestros propios prejuicios, que nos condenan al aislamiento. La Legión tiene ya mucha fama de ser un núcleo cerrado sobre si mismo. Eso no tiene nada de apostólico. Contagiar y compartir con los otros jóvenes el amor por María. ¿Sabemos expresar nuestra devoción mariana como solo los jóvenes podemos hacerlo? Quizás heredamos una manera de expresar nuestro amor a la Virgen que no corresponde con lo que somos. Eso hace que nuestra devoción no pase de ser algo artificial. Para contagiar y compartir el amor por María con los otros jóvenes, necesitamos ponernos a la búsqueda de la voluntad de Dios. Solo Él puede mostrarnos el camino para vivir la verdadera devoción de una manera joven, para contagiar y compartir. Que así sea.
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