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Allocutio Julio 2009 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Lunes, 20 de Julio de 2009 11:25
3 Allocutios para Julio del P. Elcid OFM - publicadas en Oruro, Bolivia

67.  IDEALISMO Y DINAMISMO EN ALTO GRADO

Lo más importante es nuestra actitud. Es de esperar que sea óptima, así podremos comprender y aprovechar mejor cuanto se nos diga aquí.
En primero lugar, es preciso tomar conciencia de lo que somos. La Legión de María asume como modelo de terminología la de la Legión Romana, así al decir que somos los oficiales de las curiae del Senatus, queremos decir, que somos los oficiales del estado mayor de cada curia.

Esta nomenclatura militar se opone a nuestro pacifismo, a nuestra forma de amar a los demás. Jesucristo utilizó la palabra “legión” al menos en dos ocasiones. Una cuando habla de los demonios que son “legión” y también cuando habla de “legiones de ángeles que su Padre podría enviar a su favor”. Además la Legión de María tiene entre sus patronos a la Legión Angélica de María.
Nuestra responsabilidad como oficiales no es mandar, aunque haya que hacerlo en ocasiones; ni estudiar una estrategia del mando, que también es necesaria; sino servir.
Al decir “somos legionarios” estamos dando un sinónimo de esfuerzo, estrategia, combatibilidad, etc.; pero somos legionarios de María. Ella fue capaz de decir, “He aquí la esclava del Señor”, con fortaleza en la Fe, seguridad en la Esperanza y constancia en el Amor.
Un encuentro para oficiales de Consejo de la Legión de María es tener fe en que somos capaces de revolucionar el mundo, y de ser renovados permanentemente en Legión de María, para renovar.
En segundo lugar, es preciso aprender preguntando, que haya una discusión libre de temas.
Lo importante es descubrir que, siendo legionarios, somos auténtica Iglesia.
Tener la responsabilidad de que tenemos que formarnos continuamente. Frank Duff decía: “Si hay que ser legionario las 24 horas del día, para eso hay que tomar la junta como foco de la semana, y que sea un ejercicio que nos capacite para seguir andando el resto de la semana”.
Es necesario hacer un propósito firme para estar formándonos continuamente. Los oficiales tenemos la responsabilidad de formar a los demás.
Y por último: tomar conciencia de lo que somos es importante, pero es aún más importante, el modo como estamos llevando a cabo este estudio. Más importante que el qué es el cómo. En el apéndice 10 (El Estudio de la fe), el manual nos dice que el estudio tiene que hacerse: en espíritu de unión con María, como lo haría Ella; con espíritu de piedad, no sólo piedad litúrgica, sino también piedad personal; y que esté imbuido de un espíritu emprendedor.

 

  1. LA CREATIVIDAD EN LA LEGIÓN DE MARÍA

La creatividad nos hace crecer, nos desarrolla. Es también la mejor –y aún la única- forma de superar la rutina.
Tenemos que agradecer a Dios que nos haya llamado a la Legión de María, entre otras razones, por ésta: La Legión de María es creativa.
Lo es por principio –diríamos por esencia-. He aquí dos afirmaciones del Manual: “es natural al hombre enfriarse en sus entusiasmos, dejarse llevar paulatinamente por la rutina... en la Legión hay que guardarse de esto a todo trance. Es preciso asegurarse de que el entusiasmo brote siempre fresco... (M. 14, 12). Y hablando de las Peregrinatio pro Christo (PPC), “La PPC es capaz de transformar la mentalidad de la Legión y de hacer a todos más imaginativos y emprendedores” (M. 40, 8). Sólo por esta razón, convendría que todo legionario pasara al menos por una PPC.
Como la Legión de María es así, creativa, como por esencia, lo es a todos sus niveles.

1. COMO ORGANISMO MUNDIAL
Cuando oigamos que se acusa a la Legión de María de que no cambia, pensemos que hay dos clases de cambio: dejar de ser una cosa para ser otra; y desarrollar en formas nuevas la fidelidad al propio ser. Esta última es mejor, y es la propia y típica de la Legión de María. Preguntémonos: ¿conocemos alguna otra asociación de apostolado seglar que haya creado en el último nuevo siglo más formas nuevas de apostolado? He aquí una lista interesante, importante: PPC, Enviados, Incolae Mariae, Patricios, Exploratio Dominicalis, María et Patria, Jornadas apostólicas, Jornada de extensión, Rescate callejero, Contactos con la multitud... he citado diez, y aún no están todas, porque podríamos sumar otras del capítulo 37 (“Sugerencias para los trabajos”), y que no son sino trabajos que ya se han estado haciendo: un capítulo –ése- que en cada nueva edición del Manual incorpora nuevas formas apostólicas experimentadas, valientes, generosas, eficaces:

2. COMO PRAESIDIUM
Pero la Legión de María no es un organismo internacional con una directiva elegida por la base, que programa con más o menos acierto un plan de trabajo para toda la Asociación: en la Legión la base es el praesidium. Pues bien: ésta base, ella misma es creadora. Todas esas formas nuevas de apostolado que citaba antes, no han sido fruto de un laboratorio de cabezas pensantes, sino que han surgido por la creatividad apostólica de un praesidium, cuya feliz experiencia ha motivado la imitación de otros praesidia, y luego se han generalizado como formas propias y buenas para la Legión. Es pues en el praesidium donde tiene que encarnarse la creatividad legionaria, animada por la actividad tan diversa y eficaz de la misma Legión.
La Juventud Obrera Católica (JOC), creó un método de trabajo apostólico que luego se extendió a toda la Acción Católica y a otras muchas actividades y que aún hoy se propone como válido para que un apostolado no se quede en la ineficacia, el método de, “Ver, Juzgar, Actuar”. La Legión de María tiene su propio método de un esquema menos fijo, más espontáneo, más en  conformidad con nuestra propia idiosincrasia y más apto por su sentido de creatividad: es el método del informe del trabajo realizado, que da la pareja que lo ha hecho, que es escuchado, estudiado y valorado por el conjunto del praesidium. Un praesidium que lo aplique con sencilla regularidad, será sin duda un praesidium activo. El método es presentar lo que se ha hecho y con qué espíritu; el tiempo empleado; los medios usados; lo que se ha logrado y lo que se ha conseguido, y por qué.
Es cierto, que también ese método, si se aplica mecánicamente, puede caer en la rutina. Para espolear la creatividad en cada trabajo, tenemos las siguientes recetas eficaces: el caso heroico, la acción simbólica, las metas progresivas. Un praesidium que se lamenta de que sus trabajos son grises y rutinarios, que se examine si de verdad pone en práctica lo recordado en este punto. Si se decide a aplicarlo, reverdecerá su operatividad.

3. CADA PAREJA Y CADA LEGIONARIO
Pero la creatividad no es función privativa del praesidium: debe ser virtud propia de una pareja legionaria, de cada legionario de María. Al encomendarles un trabajo, el praesidium no solo pone en él su confianza, sino que delega en él su creatividad. Y cada trabajo debe tomarse así, como un compromiso muy personal. Ciertamente la creatividad legionaria no es tanto una cualidad natural, sino una virtud del Espíritu. El amor es ingenioso... y creativo. Lo es, en el campo de la gracia, el amor a Dios, a Jesús, a María, a los demás, a cada hombre y mujer, anciano o joven, sano o enfermo, a quien hablamos, con quien conectamos legionariamente. Si hay verdadero amor e interés, hay creatividad, hay contacto directo eficaz, el Espíritu Santo actúa en nosotros y María nos acompaña, y el Espíritu y María siguen siendo divinamente creativos, fecundos. Confiemos en ellos, abrámonos a ellos y dejémosles que obren por nosotros. Y conoceremos la más hermosa y gustosa de las alegrías cristianas: la alegría apostólica.

69. OFICIALES DE MARÍA

 

Ser oficiales de María es un acento que distingue. Debemos considerarnos como miembros en activo de este ejército espiritual que es la Legión. Los oficiales venimos a ser como el estado mayor de ese ejército espiritual mariano que es la Legión de María, y esto nos da una responsabilidad.
Al igual que el árbol está formado por la raíz, el tronco y los frutos, en la Legión de María:

  1. La opción fundamental son las raíces.
  2. Las actitudes equivalen al tronco.
  3. Los actos son los frutos.

LAS RAÍCES
     Legionariamente hablando, la opción fundamental es una y es múltiple. Para el cristiano –para todo cristiano- la opción radica en el bautismo. Pero en la Legión de María la opción del bautismo se confirma y ratifica en la Promesa.
Los tres núcleos de la Promesa legionaria son: El Espíritu Santo, María y la Iglesia. Nuestro Señor Jesucristo está en la misma raíz de la Promesa y es notable observar que su nombre se dice dos veces en los lugares más claves de la misma: en el paso del Espíritu Santo a María y de María a la Iglesia.
En la Marialis cultus, Pablo VI afirma que muchos textos de la piedad moderna no reflejan suficientemente toda la doctrina acerca del Espíritu Santo, y que debe darse adecuadamente relieve a uno de los contenidos esenciales de la fe: el Espíritu Santo y su relación con María y la Iglesia en el plan de la salvación.
Si pudiéramos hablar de excepciones a este fallo, diríamos que el texto de la Promesa es una fórmula verdaderamente acertada. Por medio de ella la Legión se consagra al Espíritu Santo, de tal forma que podríamos llamarnos la Legión mariana del Espíritu Santo. Su acción se hace fecunda al fecundar a María y todo lo que sigue es obra y gracia del Espíritu Santo, porque “Dios se difunde en nuestros corazones por medio de Él”.
Para nosotros, volver a las raíces significa también volver a María.
Aunque nos consagramos al Espíritu Santo, es a María a quien nos consagramos. Con María, desde María y en María vamos a amar a los demás, a someternos al Espíritu Santo, a unirnos con Cristo. En nuestra espiritualidad, María unifica todo lo demás, y no debemos tener preocupación por marianizarnos demasiado, pues nunca se le ama bastante. Un conocimiento de sus privilegios nos prevendrá contra una falsa devoción, y aumentará en nosotros la verdadera.
La cristología es en alguna forma también mariología. Con María para Cristo. Con Cristo para María.
El alma de la Promesa es la verdadera devoción a la Santísima Virgen. Por eso, el primer deber legionario –la ordenanza de ordenanzas- es conocer, practicar y vivir esta devoción de San Luis María de Montfort.
El Manual nos recuerda que esta vida mariana arranca de un acto de consagración formal a María. Este libro de la verdadera devoción tenemos que leerlo y vivirlo todos los legionarios, pues de otra forma no seríamos auténticos legionarios de María.
Los oficiales tenemos más responsabilidad en vivir esta devoción, pues, ¿cómo no vamos a ser oficiales de María en este sentido radical y pleno? Tendríamos el título pero no el alma. Nuestra principal función como oficiales debe ser la de educar a nuestros hermanos legionarios en este amor, a una con el director espiritual.

     TRONCO Y RAMAS
Las actitudes de María deben ser nuestros móviles habituales de vida. La imitación de Ella, la unión con Ella.
A esta verdadera devoción de San Luis María de Montfort, que era intimista, Frank Duff ha venido a darle el espaldarazo de la entrega apostólica externa. Él fue el que acertó a darle esta genialidad de cuerpo de ejército conquistador.
Las actitudes marianas están expresadas en el tercer capítulo del Manual. La Legión anhela imitar su profunda humildad, su perfecta sumisión, su dulzura angelical, su continua oración, su absoluta mortificación, su inmaculada pureza, su heroica paciencia, su celestial sabiduría, su amor a Dios intrépido y sacrificado, pero, sobre todo, su fe.
Estas virtudes son para todos, pero la Legión ha descubierto que María es también valentía, fortaleza y poder conquistador. Debemos ser una copia de María en las actitudes íntimas, pero también en la lucha y en la fe intrépida, hasta conseguir el triunfo.
Esta doble aleación –devoción íntima y valentía apostólica- debe marcar especialmente a los oficiales, ya que somos un mando intermedio entre ella y sus legionarios, y tenemos la responsabilidad de trasvasar a nuestros hermanos todo lo mariano: como todo buen soldado se identifica con su jefe, todo legionario debe identificarse con María, y los oficiales los primeros, pues Ella es nuestra Reina.

     HOJAS Y FRUTOS
Hemos de ser receptivos de la savia divina, cultivando estas actitudes y produciendo, fructificando. Esto es lo que nos pide el Manual al decirnos que debemos estar de servicio las veinticuatro horas del día.
En la Legión de María todo es apostolado. Es una espiritualidad dinámica. Si María es la maternidad, el legionario es la prolongación de esa maternidad. Somos instrumentos de María, y los trabajos que hagamos deben ser dignos de Ella.
No se levanta una maza para matar un mosquito. O lo que es lo mismo, no encomendemos a los socios trabajitos insignificantes no dejemos de acometer aquellos trabajos que deben hacerse, por imposibles que parezcan: cabalmente, los típicos legionarios.
Los oficiales somos los responsables de que la Legión sea digna del nombre que lleva. Hagamos justicia siendo consecuentes con las bendiciones y los elogios que han dedicado los Papas a la Legión de María.
Devotos de María, sí; entregados a María, sí; y más aún, entregados a su verdadero esfuerzo apostólico. Somos su Legión, sus oficiales, y cada curia será lo que sean sus oficiales, los oficiales de María.

70. UN RETO NO ACOMETIDO

 

Los jóvenes, tantos jóvenes, que viven al margen de Cristo y de la Iglesia. Un verdadero reto para la Legión, y no acometido todavía por la Legión, al me­nos en forma demasiado general.

      A) DOS RAZONES QUE NO LO SON
Primera:Porque nos parece difícil, muy difícil, imposible. Pero eso es una razón legionaria para acometerlo. Lo legionario es borrar del diccionario la palabra «imposible», hace posible lo imposible, el acto heroico, etc.
Segunda:Porque nadie lo hace. Le­gionariamente, otra razón para acome­terlo: porque es necesario y porque na­die lo hace, tiene que hacerlo la Legión de María, y el no hacerlo sería un peca­do nuestro de falta de amor y de celo; y por esto otro que dice nuestro Manual: el día en que otro haga lo que no es ca­paz de hacer la Legión, la Legión está de sobra.

     B) DOS VIRTUDES QUE SÍ LO SON
Y esencialmente legionarias: La va­lentía y la fe; las dos, además, están esencialmente unidas: «La Legión se preocupa ante todo y sobre todo de pro­ceder con resolución y vigor. A sus so­cios les pide fe sin vacilar, amor insa­ciable, etc.» (M. 4,5). Si no lo aco­metemos, es porque nos falta valentía; y, si no tenemos valor, es porque nos falta fe. Regla de oro, de Frank Duff: «Todo lo que necesitamos para que resulte bien, es un acto de fe adecuado».
El reto está ahí, y no acometido. Es un reto a toda la Iglesia, pero particu­larmente a la Legión de María, a nues­tra valentía, a nuestra fe.

 

Página de la Legión de María

Página extraoficial de la Asociación Legión de María, los comentarios expresados son responsabilidad de sus respectivos Autores y no representan el punto de vista de la Organización, ni los lineamientos expresados en el Manual (c) 2004 - 2010  Contáctanos en:

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