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La celebración eucarística es la máxima dimensión de la plegaria eclesial, por eso en una fecha tan solemne no podía faltar como marco piadoso de nuestra alegría navideña. Recordamos el nacimiento de Jesús pero siempre referido a su muerte y resurrección como puntos álgidos de su presencia salvífica. Actualizamos en esta noche su amor por nosotros al recordar su decisión de hacerse hombre, pero nos dirigimos al Padre siempre a través de su sacerdocio ejercido en la liturgia sacrificial de su ofertorio. No es necesario que la celebración sea precisamente en la medianoche, los pastores deben ver la hora más conveniente de acuerdo a las circunstancias. Los formularios celebrativos provienen de los esquemas romanos originales. El de esta misa se conforma con las siguientes lecturas:
Is.9, 1-3.5-6: "Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado..." Sal.95 "Hoy nos ha nacido un Salvador" Tim.2, -11-14 "La gracia del Señor se ha manifestado para salvar a todos los hombres". Lc.2, 1-14 "Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre...". Importante, después de la homilía, que la gente manifieste públicamente su alegría acogiendo a Jesús con un beso a su imagen mientras el coro y el pueblo entonan tiernos villancicos y después alguien lo coloca también solemnemente en su pesebre. Esta fiesta ha logrado penetrar en los hogares más lejanos, se ha convertido en ocasión de reuniones familiares en tomo a una cena que, con sus adornos y su espíritu festivo, ha logrado congregar a la familia humana del mundo occidental. Falta reflexionar en su origen primitivo y hacer que Jesús niño sea el motivo central de estas reuniones. Pero también falta, aun entre los mismos cristianos, su dimensión sacramental en el templo parroquial. EL ORIGEN DEL NACIMIENTO
La tradición, como bien sabemos, se remonta a San Francisco de Asís quien quiso recrear el nacimiento de Jesús en 1223, en Greccio, cerca de Rieti. Había pues un pesebre y sobre él la imagen de un Niño así como el buey y la mula en la parte baja de un altar donde se celebró la misa de Navidad y el mismo Francisco arrulló al pequeño, mientras los habitantes de la aldea cantaban sencillos versos. La feliz ocurrencia encontró pronto eco en los pueblos cercanos hasta pasar las fronteras de Italia y convocar la fantasía de los corazones sencillos de otros pueblos, quienes también recrearon los pesebres en sus propios hogares. Cuando los grupos humanos celebran algunas fechas importantes en su vida, recuerdan las circunstancias de los acontecimientos confeccionando representaciones que comportan los elementos del recuerdo que, a su vez, van a ayudar a reafirmar los principios y actualizar la fuerza de su proyección en el presente. No hay hombre sin fechas ni pueblo sin recuerdos. No perdamos estos elementos heredados de la pura cepa de nuestra catolicidad, evitemos los sincretismos, que fusiones inconscientes de otras culturas, van generando en nuestro medio y no olvidemos la idea original de San Francisco: recrear los misterios de la vida de Jesús para contemplarlos, para darles dimensión visible y vivir en el presente su fuerza salvadora. EL ORIGEN DE LOS VILLANCICOS
Apenas conocemos los orígenes de los villancicos navideños, como muchas canciones también han perdido sus raíces autorrieles y su éxito consiste en ir formando parte del legado cultural de los siglos cristianos.
Son canciones aldeanas y sencillas más o menos poéticas que cuentan con un estribillo de pocos versos, literaria y melódicamente fácil de repetir, y de varias estrofas entonadas por un coro que canta festivamente la espera inmediata o el Nacimiento del niño Dios, así como los sentimientos de la Virgen y los pastores en torno al pesebre. Desde el siglo V se confeccionaron cantos populares sobre el misterio de la Encarnación, mismos que asumen los contemporáneos de San Francisco y los siglos posteriores. Pero fue Martín Lutero y los reformadores quienes dieron un verdadero auge a los cantos sagrados y populares al tener que arropar sus celebraciones de la Palabra ya sin la riqueza de la liturgia eucarística. La música esplendorosa de las ceremonias luteranas influenció a las católicas y en 1567 las solemnidades protestantes. Especial mención merece el ahora universal Stile Nacht compuesto por Franz Gruber por indicaciones de Joseph Mohr, párroco de Oberndorf en Austria, para la Navidad de 1818. A continuación vamos a presentar varios villancicos tanto de Adviento como de Navidad. Como dijimos, de varios no sabemos su autor pero sí sabemos que la verdadera poesía es patrimonio de la humanidad. CANTOS NAVIDEÑOS. VAMOS PASTORES, VAMOS
Vamos pastores, vamos, vamos a Belén a ver en ese Niño la gloria del Edén A ver en ese Niño, la gloria del Edén, la gloria del Edén... Sí.. La gloria del Edén. Ese precioso Niño, yo me muero por él sus ojitos me encantan, su boquita también. Su Madre lo acaricia, su Padre mira en él y los dos extasiados, contemplan aquel Ser... contemplan aquel Ser. Vamos pastores vamos NOCHE DE PAZ.
Noche de paz, noche de amor, todo duerme en derredor entre los astros que esparcen su luz bella anunciando al Niñito Jesús. brilla la estrella de paz, brilla la estrella de paz. Noche de paz, noche de amor, todo duerme en derredor, sólo velan mirando la faz, de su Niñito angélica paz, José y María en Belén, José y María en Belén. Noche de paz, noche de amor, todo es gloria y resplandor; Hoy ha nacido el Niñito Jesús, en el pesebre del mundo, la luz: Cristo nuestro Redentor, Cristo nuestro Redentor. Noche de paz, noche de amor, en los campos al pastor coros celestes proclaman salud, gracias y dones en su plenitud por nuestro buen Redentor, por nuestro buen Redentor Noche de paz, noche de amor, todo duerme en derredor, en la nieve entreabre una flor, de sus pétalos nace el amor, es Jesús Redentor, que de una Virgen nació. Noche de paz, noche de amor, ven, Jesús ven, Señor Dános a todos tu divinidad, en esta noche de felicidad. Dános a todos tu amor, dános a todos tu amor. DUERME Y NO LLORES
Os anunciamos un gozo inmenso Hoy ha nacido el Salvador en un pesebre, sobre las pajas y entre pañales lo encontrarás.
Duerme y no llores Jesús del alma Duerme y no llores mi dulce amor. Duerme y no llores que esas tus lágrimas parten el alma de compasión. Tus lagrimitas, perlas del cielo son mi tesoro prendas de amor mas calma el llanto dulce bien mío, de lo contrario me harás llorar. Si por mí lloras, Jesús amado por mis pecados la ingratitud que cese el llanto que en adelante ya nunca te haré llorar CAMPANA NAVIDEÑA. Campana navideña de dulce y claro son, tu canto jubiloso alegra el corazón; anuncias con tus voces, heraldos de cristal: alégrense las almas, llegó la Navidad. Din-don-dan, din-don-dan, vamos a Belén, ha nacido un niño que es lucero del edén. Din-don-dan, din-don-dan, vamos a Belén, ha nacido un niño que nos ofrece todo bien. ¡Oh Navidad hermosa, oh noche sin igual! tus luces iluminan con lumbre celestial mensaje dulce y claro que al mundo das la paz, ¡oh Navidad hermosa, oh noche sin igual! CAMPANA SOBRE CAMPANA.
Campana sobre campana, y sobre campana una; asómate a la ventana, verás al niño en la cuna. Belén, campanas de Belén, que los Ángeles tocan, ¿qué buenas me traéis? Recogido tu rebaño ¿a dónde vas pastorcito? voy a llevar al portal requesón, manteca y vino. Campana sobre campana, y sobre campana dos, asómate a la ventana, porque esta naciendo Dios. EL NIÑO DEL TAMBOR. El camino que lleva a Belén baja hasta el valle que la nieve cubrió los pastorcillos quieren ver a su rey, le traen regalos en su humilde zurrón ropopom pom, ropopom pom, ha nacido en un portal de Belén el niño Dios. Yo quisiera poner a tus pies, algún presente que te agrade Señor, mas tú ya sabes, que soy pobre también y no poseo más que un viejo tambor; ropopom pom, ropopom pom. en tu honor frente al portal tocaré con mi tambor. El camino que lleva a Belén lo voy marcando con mi viejo tambor, nada mejor hay que te pueda ofrecer, su ronco acento es un canto de amor ropopom pom, ropopom pom. cuando Dios me vio tocando ante él, Me sonrió. LOS PASTORES A BELÉN Los pastores a Belén corren presurosos llevan de tanto correr los zapatos rotos. AY, AY, AY, QUE ALEGRES VAN AY, AY, AY, Y SI VOLVERÁN CON LA PAN, PAN, PAN CON LA DE, DE, DE, CON LA PAN, CON LA DE CON LA PANDERETA Y LAS CASTAÑUELAS. Un pastor se tropezó a media vereda y un borriquito gritó "este aquí se queda". Ya se van para Belén a adorar al Niño los pastores en el tren y los pastorcillos. Los pastores a Belén casi, casi vuelan, y es que de tanto correr no les quedan suelas. LOS PECES EN EL RÍO PERO MIRA COMO BEBEN LOS PECES EN EL RÍO PERO MIRA COMO BEBEN POR VER A DIOS NACIDO BEBEN Y BEBEN Y VUELVEN A BEBER LOS PECES EN EL RÍO POR VER A DIOS NACER La Virgen se está peinando entre cortina y cortina los cabellos son oro y el peine de plata fina. La Virgen está lavando con muy poquito jabón se le quemaron las manos Madre de mi corazón. La Virgen está lavando y en el romero tendiendo los angelitos cantando y el romero floreciendo. ADESTE FIDELIS
Adeste fideles, leti, triunfantes; Venite, Venite iimbe tleegem in Bethem Nahum videte reyen angeloorum. VENITE ADOREMUS, VENITE ADOREMUS, VENITE ADOREMUS DOMINUM. En, grege relicto, humildes ad cunas vocati pastores aproperant; Et nos avanti gradu festinemus. Aetermi Parentis Splendorem aeternum velatum sub carne videbimus Deun infantem pannis involutum; Pro nobis aegenum et faeno cubanten pus foveamus amplexibus Sic nos amanten quis nom redamaret? NAVIDAD FAMILIAR
En familia se celebran los acontecimientos más íntimos, los que estructuran el recuerdo y los orígenes de los seres humanos, los que sostienen el amor conformante de la pequeña sociedad y se inician en el sí amoroso de los papás. Bodas, nacimientos, bautizos, primeras comuniones, graduaciones escolares, esos rompimientos gozosos de la monotonía que le dan sustancia a la vida y a los proyectos, alegran el corazón y reaniman las tareas diarias. Cuando un acontecimiento ha rebasado las coordenadas generales de su epifanía para hacerse presente en los recónditos santuarios de la conciencia individual va a su vez engendrando paulatinamente hilos invisibles que a través del diálogo recobran sus verdaderos relieves buscando espacios de expresión comunitarios. El nacimiento del Niño Jesús encontró, desde hace siglos en muchos hogares cristianos ese escenario entrañable para su celebración. Ya pertenece a los cumpleaños que se festejan en familia, ha penetrado todos los estratos de la adhesión humana, ha logrado convocar la fantasía y la emoción de muchos corazones. La llamada acostada, comprende rituales sencillos y devocionales trasmitidos por los alfabetos inconscientes de la tradición y la piedad familiares. Son tan sencillos estos rituales que a veces las personas más exigentes rompen sus contexturas para quedarse con las esencias de la reunión familiar, los colores del brindis y la suculencia de la cena. Por eso brindamos aquí esta formula celebrativa cuya fuerza descansa en la contundencia expresiva de la Palabra que ilumina, y en su dimensión más honda se hace carne. CELEBRACIÓN
A una hora conveniente se reúne la familia en tomo al pesebre y el papá inicia la siguiente paraliturgia santiguándose: PAPA: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, MAMA: Nos hemos reunido esta noche en torno a este pesebre para recordar el nacimiento de Jesús nuestro Salvador. Hoy celebramos una gran fiesta: el Hijo de Dios se hizo carne. MAMA: Entona el siguiente villancico: Vamos pastores, vamos... PAPA.: Bendición del pesebre: Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único nacido de la Virgen María, dígnate enviar tus Santa bendición sobre este Nacimiento y sobre la comunidad cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Nacimiento nos ayuden a profundizar en la fe a todos, adultos y niños. Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amen. PAPA: Hace la lectura del Evangelio según San Lucas 2,1-14. Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria, Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño, se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: no temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor; y esto les servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Y de pronto se juntó con el Ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: Gloria Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace. PAPA: Ayudado de las notas exegéticas, que aparecen al final, hace una reflexión para su familia, MAMA: Inicia las siguientes oraciones familiares: Pidámosle al Niño Jesús sea todos los días el centro de nuestra vida y de nuestra familia. TODOS: Te lo pedimos, Señor. PAPA: Que Jesús nos enseñe a vivir con sencillez y austeridad, esforzándonos por contribuir todos al bienestar común. TODOS: Te lo pedimos, Señor. HIJO: Que Jesús que vivió en familia haga que en todos los corazones del mundo reine la paz y el amor, especialmente en nuestra casa. TODOS: Te lo pedimos, Señor. OTRO HIJO: Para que todos los niños del mundo tengan un hogar como el de Belén. TODOS: Te lo pedimos, Señor. MAMA: Padre Nuestro, que hiciste resplandecer esta noche, con el nacimiento de Tu Hijo verdadera luz del mundo, concédenos que iluminados por la luz de este Misterio, podamos conducir nuestras vidas en Tu presencia. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. TODOS: Así sea. Ahora alguno de los miembros de la familia da a los demás a besar al Niño mientras se entona Noche de Paz o algún otro villancico apropiado para arrullar a Jesús. Al terminar se dan el abrazo de Navidad y pasan a cenar. BENDICIÓN DE LA CENA DE NOCHE BUENA
Bendito seas, Señor por nuestra mesa de Navidad. Por tu providencia que nos proporciona estos alimentos. Gracias por reunimos en familia y por derramar tus bendiciones de paz y amor a través de este pequeño Niño de Belén. Te rogamos nos mantengas unidos todo el año viviendo su evangelio y la dicha de su presencia. Así sea
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS Notas explicativas.
1. - Por aquellos días. Como muchos indicativos de tiempo y lugar en los Evangelios, éste también es vago. Se refiere seguramente a los tiempos de Herodes el Grande que empieza a reinar en el año 37 y muere en el 4 A. C. El monje Dionisio el Exiguo, + 556, empezó a contar erróneamente la Era Cristiana desde el año 754 de la fundación de Roma sin tener en cuenta que Herodes había muerto en la primavera del 750 y que, por lo tanto, el Nacimiento de Jesús debió suceder unos dos años antes. 2.- César Augusto empezó su gobierno el 16 de enero del 27 A. C. y lo terminó el 19 de agosto del año 14 D. C. a Lucas le gusta compaginar las fechas sagradas con las profanas, una manera profesional de contar la historia. 3.- El empadronamiento. Es difícil ubicar cronológicamente este censo pero no la costumbre de empadronarse. De hecho el censo de Cirino se llevó a cabo 6 años después del nacimiento de Cristo, mientras el señalado en Hechos 5,37 debió llevarse a cabo entre ocho y seis años antes del mismo nacimiento. 4.- Cada uno a su ciudad. Los romanos políticamente, respetaban las costumbres locales de sus gobernados. Consta que en Egipto cumplían también sus empadronamientos concentrándose los ciudadanos en sus lugares de origen. 5.- Bet-Lehem o casa del pan es una pequeña población sobre la misma cordillera de Judá a unos 7 kms. Al sur de Jerusalén. El recuerdo la señalaba con la ciudad de David 1Sam 16,1-13 y San Lucas nos dice, siguiendo la tradición, que José era de la familia y casa de David, conectando la línea de la esperanza mesiánica. 6.- Para empadronarse con María. También aparece María camino de Belén, los papiros egipcios dicen que también las mujeres acudían con sus esposos a las ciudades de origen. El camino era largo desde Nazaret, unos 170 kms. La razón fundamental de estos censos eran las contribuciones con el erario público. 7.- Mientras estaban ahí. El alumbramiento no sucedió en el camino, como dicen algunos apócrifos, sino por la precisión bíblica, en la misma ciudad de Belén. 8.- Hijo primogénito. El primer nacido según la antropología bíblica es consagrado en forma especial a Yahvé. Se distingue entre el primogénito del padre Gen. 49,3; Dt. 21,27 y el de la madre Ex. 13,2. Pero en todo caso ambos igualmente eran consagrados por representar las primicias del vigor paternal y el primer fruto del vientre materno. Aquí se trata del primogénito de la madre por las circunstancias especiales de la maternidad virginal que se quiere subrayar. 9.- Ser primogénito normalmente significa haber nacido primero en relación con los posteriores, pero no necesariamente. En Tell el-jeduich de Egipto se encontró una inscripción: "Arsinoe, muerta en los dolores de parto de su primogénito." 10.- Lo envolvió en pañales. Una actividad eminentemente maternal y llevada a cabo personalmente por María. 11.- Fatne. Tradicionalmente se ha traducido por pesebre y desde San Justino + 165, estaba en una cueva de las afueras de Belén. Se han propuesto otras explicaciones y otras traducciones a lo largo de los siglos. Entendiendo fatne como pesebre, se piensa que catalyma designa una sala que por las circunstancias estaría llena de personas y María se habría visto empujada al muro de la habitación donde estaría este comedero de los animales. La mula y el buey proceden de la imaginación tradicional, tal vez inspirada en Is.1,3. Hoy nos inclinamos y adoramos al Hijo de Dios que ha venido a poner su morada en nuestra propia carne. Nuestra cena es la expresión festiva de nuestra emoción gozosa que recuerda, celebra y actualiza tan gran acontecimiento. V.8 El campo de los pastores es una llanura fértil al este de Belén, que se extiende en dirección del desierto de Judá y del Mar Muerto. Suelen reunirse varios rebaños en un mismo redil y durante la noche los pastores se turnan para su custodia. Los buenos pastores se identifican con sus ovejas, las cuidan y las llevan a buenos pastos y a las fuentes de agua, tal como lo señalan los Libros Sagrados. Al mismo tiempo fraternizan con los otros pastores creando propiamente un grupo social muy familiarizado. En la concepción farisaica de la época, los pastores eran gente sencilla e ignorante de las leyes, por lo que se les catalogaba como pecadores. V.9-13 Se les aparece de repente a los pastores un primer ángel sin artículo que lo determine, por lo tanto es fortuito pensar que se trate de Gabriel, el de la Anunciación. Los ángeles en la mentalidad hebrea son como ministros de las cortes orientales que sirven a Yahvé en su palacio empíreo del tercer cielo y le ayudan a administrar su presencia entre los hombres. La gloria de Dios es su majestad resplandeciente concebida también como la de un soberano del tiempo. El Ángel anuncia, es decir trae una buena noticia, que de acuerdo con la teología lucana, causará una gran alegría. La alegría es un sentimiento espiritual que trasciende todo el ser cuando se experimenta a Dios cercano. Los pastores son ahora los primeros destinatarios de este anuncio alegre, cuya trascendencia hará gozar a todo el pueblo, y en la versión siríaca, a todo el mundo. Como todo acontecimiento, la buena noticia se enmarca en las coordenadas de tiempo y espacio y señala al Salvador, Cristo y Señor, como el contenido central del anuncio. Los tres títulos suponen varias décadas de un proceso de maduración de la fe de los primeros seguidores del Resucitado. Salvador, en el Antiguo Testamento, se aplicaba sólo a Dios, aunque en el período helenístico también se le daba a los emperadores y a los dioses. Yahvé salvaba de las opresiones, esclavitudes y peligros y los profetas y salmos lo atestiguan. Ahora, aplicado a Jesús, supone que sus seguidores de final de siglo entienden su obra como liberadora del pecado. El título de Cristo también supone una larga reflexión de las comunidades primitivas en relación con la espera de Israel de un descendiente de David y la vida, muerte y resurrección de Jesús. Señor también es un predicativo, es el título Adonay del Antiguo Testamento referido siempre a Dios. Aplicado a Jesús supone también la resurrección y la exaltación a la derecha del Padre desde donde cogobierna al mundo, para confesarlo ahora como Dios. Los capítulos de la infancia, son sin duda alguna, por su alta teología, los últimos que escribieron los evangelistas Mateo y Lucas. Dar una señal es común en el lenguaje bíblico Is.37, 30; 38,7; 1 Sam.l0, 2, forma parte de las exigencias de la credibilidad humana a la que se ajusta el Señor cuando entra en diálogo con nosotros. En este caso la señal es difícil de interpretar pues era inaudito entender a un rey recostado sobre un pesebre. V.14 Es un himno que contiene dos afirmaciones que se conjuntan en el vértice de esta noche singular con palabras que se unen en binomios aparentemente en contraposición: gloria-paz, altura-tierra, Dios-hombre. Con el nacimiento del Mesías, Dios llega a un momento solemne de su plan antiguo y misterioso de salvación, de ahí que los ángeles entonen alabanzas a su magnificencia gloriosa. El niño es la epifanía del poder, la misericordia y la fidelidad divinas. Mientras en la tierra, la paz es la armonía del corazón, la gozosa y feliz relación del hombre con su Creador, con sus semejantes y el mundo circundante. El acontecimiento más trascendente de la vida humana es la regeneración paradisíaca y salvífica que ofrece este Niño. Los hombres de buena voluntad son todos los que puedan, tengan el clima espiritual para entender y aceptar las dimensiones de esta noche santa
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