Desde que era un joven sacerdote conocí a la Legión de María y trabajé entusiastamente con ella; y debo confesar que eso fue lo que más me hizo comprender la grandeza de su ministerio. Por eso veo con alegría el crecimiento extraordinario de esa asociación que Monseñor Riberi llamó "el milagro de los tiempos modernos".
Entretanto, no oculto una preocupación que desde hace algún tiempo me viene acompañando. Para explicarla, recuerdo la maliciosa declaración de un romano, al ser criticado por facilitar la adhesión de sus siervos al Cristianismo: "Cuando todo el mundo sea cristiano, ninguno será cristiano". No acepto su conclusión de que la calidad de un movimiento decaiga necesariamente con el crecimiento numérico del mismo y, mucho menos que - en el caso de la Legión - por ese motivo deba disminuir el fervor del reclutamiento y de la expansión.
Más no puedo dejar de preocuparme si no se diese, al cultivo de la espiritualidad de la Legión, la misma y hasta mayor atención de la que se da al reclutamiento de nuevos miembros. Además, la preocupación con la profundización de la espiritualidad de los legionarios, que es bien expresada en el Manual de la Legión cuando afirma: "La Legión no habrá sido comprendida en tanto sus miembros no conozcan en medida satisfactoria, los múltiples aspectos de su espiritualidad; ni trabajará como debería en tanto esa espiritualidad no tome control tan íntimamente de todos sus trabajos, que se pueda decir que son su motivación y su alma. En otros términos, la espiritualidad ha de animar al apostolado como el alma anima al cuerpo". Fue ese el motivo por el cual, en Septiembre del año pasado, publiqué el opúsculo "Florilegio Legionario", con los textos más significativos - a mi parecer - de la espiritualidad legionaria extraídos del propio Manual. Tenía conciencia de que era pequeña la contribución y, por eso, en la Introducción adelanté la posibilidad de un comentario de los textos. Es lo que estoy haciendo ahora. Quien sabe si pueda llevar a otros a estudios más profundos, como el bellísimo comentario del Cardenal Suenens sobre la Promesa Legionaria (Obra lamentablemente agotada). Entretanto, como no soy teólogo, mi intento es más humilde. El objetivo primario de estas reflexiones es posibilitar al legionario, por la reflexión personal - tal vez en la meditación diaria - profundizar el conocimiento y la vivencia de la inagotable riqueza de espiritualidad del Manual de la Legión. Secundariamente, podrá servir para ayudar en la preparación de la Allocutio - especialmente en la ausencia del Director Espiritual - y del "Estudio del Manual". En este caso, sería necesario incrementar temas relativos a los métodos de la Legión, la variedad de trabajos y la administración, que no son abordados en estas reflexiones. Espero que nuestra Reina y Madre, Medianera de todas las gracias, bendiga este trabajo y que él pueda cooperar para que, a través de la profundización espiritual de los legionarios, el Divino Salvador y su Madre Santísima, sean conocidos y amados en este nuevo milenio que ahora empieza. + Mario Texeira Gurgel, SDS Asesor de la Legión de María - Adjunto a la CNBB Brasil, 02 de Junio de 2000
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