El día 24 de marzo de 2000, falleció el P. Cruz Ripa. Pocos días antes se intentó trasladarlo a Panamá, Residencia Claret
La necesidad urgente de oxígeno adicional no lo permitió; se habló con dos compañías que hacen vuelos directos desde San Pedro Sula a Panamá y ambas pusieron la negativa por delante: ellas no se hacían responsables del traslado. Semblanza escrita por el mismo P. Ripa: Nací en un pueblo de Navarra (España) el 14 de septiembre de 1914, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, por eso me impusieron en el Bautismo en Nombre de Cruz.
Mi vocación Claretiana la hicieron germinar dos Padres Claretianos, parientes muy cercanos. Ingresé en el seminario, recibiendo la ordenación sacerdotal el año 1939 en la ciudad de Segovia. En el año 1967 fui destinado a Honduras, para hacernos cargo del Departamento de El Paraíso. Fui nombrado Párroco de Yuscarán.
Pero el Señor nos tenía reservado otro camino y Mons. Jaime Brufau, de santa memoria, nos ofreció todo el Departamento de Atlántida y fuimos abriendo camino a los que iban llegando de España. Unos meses en Tela, después en La Ceiba, donde trabajé durante cinco años al frente de la Parroquia y mi penúltimo aterrizaje aquí en San Pedro Sula, el año 1972 acompañado del que hoy es nuestro obispo, Ángel Garachana. Digo el penúltimo porque el último será definitivo, al que todos estamos enfilados. Con los ochenta y tres años cumplidos me siento satisfecho porque el Señor me ha utilizado para hacer obras que yo nunca me hubiera imaginado y que son de sobra conocidas, durante los 30 años que llevo en Honduras, permaneciendo y viviendo en la Parroquia de Guadalupe durante 25 años.
Los que me prometían una vida corta y casi inútil, afortunadamente se equivocaron y ahora repito las palabras de la Virgen. Mi alma glorifica al Señor porque ha hecho en mí maravillas RESEÑA HISTORICA
En Diciembre de 1972, dos Padres Claretianos: uno el que hoy es nuestro Obispo y el otro el que subscribe, nos hicimos cargo de la Colonia FESITRANH, perteneciente a la Parroquia de Guadalupe. Un grupito de católicos, pertenecientes en su mayoría a la Legión de María se reunían en una de las aulas de la Escuela y allí comenzamos a prestar nuestros servicios pastorales. En Enero de 1974 se formó un Comité Eclesial, para reunir fondos para construir una iglesia, eligiendo titular de la misma a San Antonio de Padua.
Dos meses más tarde el Arquitecto D. Ricardo Rogge Bogran, interpretando y secundando la idea de los Padres Claretianos, nos regalaba los planos de la iglesia. Presenta una forma hexagonal irregular y mide 24 metros de anchura por 19 de longitud, con capacidad para 400 personas sentadas. Se iniciaron las obras en Mayo de 1974 y en Junio de 1975 la bendijo Monseñor Brufau. Teniendo en cuenta que la Colonia FESITRANH contaba con más de 6.000 habitantes, pensamos que un día se convertiría en Parroquia, al año siguiente se construyó un anexo compuesto de dos amplias habitaciones, sala y cocina. Durante unos tres años la ocuparon las Misioneras Claretianas. Al regresar a España continúa con su tarea misionera y, luego, en 1967 decide visitar Honduras, donde sirve a la región de Yuscarán, donde desde hacía cuatro años no contaba con el servicio de un sacerdote. El padre poeta, como también se le llama, por su inclinación a elaborar versos, se distingue por su interés en la construcción de templos donde destacan iglesias que sirven a amplias zonas de la ciudad.
Apoyo a la Legión de María
Durante sus 27 años de servir a Honduras el Padre Ripa ha estado en contacto directo con la Legión de María, un movimiento de la Iglesia Católica que sirve en silencio y se dedica a visitar enfermos, a la catequesis de niños y adultos, a la predicación de la Palabra de Dios en los hogares y otras actividades.
Cuando vine a Honduras no conocía la Legión de María y fue en Tela donde me di cuenta de su existencia. En La Ceiba me hice cargo de la Curia (reunión de varios grupos) y desde ese momento me ha apegado a este movimiento, relata el sacerdote. "Soy misionero mariano y la Legión de María es un movimiento mariano, y eso me ha hecho identificarme con él. Además he visto en los testimonios de muchos legionarios cosas que yo no hacía y eso me motivó como sacerdote para mejorar mi relación con Dios, la Virgen y sobre todo con el prójimo".
Para el sacerdote misionero, la Legión de María es uno de los movimientos más perseverantes y menos publicitado, pero por su labor se puede decir que es el brazo derecho de los párrocos.
Didáctico Sus feligreses lo consideran como un padre que toma en cuenta a sus ovejas, ya que durante la homilía hace que la gente participe y sienta como propio el mensaje. Además sienten especial cariño por sus poemas, pues en cada misa relata un poema que resume el mensaje de la homilía. Sobre este punto el sacerdote indica que los usa por varias razones, una de ellas es para dar un poco de sal al dialogo y porque cuando se llega a cierta edad se pierde la memoria y en esos versos se condensa la explicación del evangelio y puede ayudarme a mí y a otros.
El P. Juan Calzada, Superior de la casa de San Pedro Sula nos dice del P. Ripa: Conocí al Padre Ripa en 1983, cuando me destinaron a Tela (Honduras), pero no conviví con él hasta 1998, cuando llegué a San Pedro Sula. El P. Ripa ya se encontraba fatigado y cansado, pues desde muy joven sufría una enfermedad respiratoria. Visitamos varios médicos y tras realizarle varios exámenes y radiografías, concluyeron que para mejorar su calidad de vida necesitaba 16 horas diarias de oxígeno. Hicimos lo posible para ofrecerle este servicio, que comenzó el 15 de febrero de 1999, y lo aceptó con agrado pese a que eso le ataba a su habitación. Esto le hizo sentirse mucho mejor y le permitió atender las Comunidades de Fátima y Las Vegas con bastante fortaleza.
Era un hombre muy ordenado y responsable. Su predilección era la construcción del Reino y de las iglesias. El día 19 de enero de 2000 estaba el P. Ripa muy decaído y son síntomas de bronquitis. El tratamiento que le prescribieron los médicos fue: un montón de medicinas y 19 horas diarias de oxígeno, lo que le impedía salir de casa y atender sus comunidades. El mes de febrero fue duro para él. Se daba cuenta de que no mejoraba y se hundió en una profunda depresión. Su salud se deterioraba día a día, hasta el punto de tener que ayudarle a levantarse, ducharse, vestirse, comer; había que controlarle los medicamentos. Cada vez requería mayores cuidados por lo que el 16 de marzo se contrató a una Enfermera de 9 a.m. a 5 p.m. Desde esta hora hasta las 9 de la noche se quedaba Yolanda, muy buena amiga del padre, o Marta, y nunca le faltaron visitas de tantas personas que le querían.
El día 24 de Marzo a las 5 a.m., entregó su espíritu al Señor. Después de 85 años dedicados al servicio de la Iglesia, de la Congregación y de la humanidad, descansaba para siempre. Uno de sus grandes deseos se cumplió: morir en esta querida tierra hondureña en la que sirvió fielmente al Señor en sus últimos 33 años.
El funeral se celebró, en la Parroquia La Guadalupe, ese mismo día a las 6 de la tarde. Asistieron: Mons. Ángel Garachana, (amigo entrañable del P. Ripa), Mons. Oscar Andrés Rodríguez, (Arzobispo de Tegucigalpa, el Padre Santiago Najarro (Provincial de Centroamérica) y otros 30 Sacerdotes venidos de diversos lugares. Fue una demostración de cariño y afecto por parte de todos los que le conocimos.
A petición de la gente fue llevado a la Iglesia de Fátima, la primera iglesia que construyó en San Pedro Sula y la última Comunidad a la que prestó sus servicios. Se le veló toda la noche y al día siguiente tuve la oportunidad de celebrar la misa del entierro con los ornamentos blancos como muestra de la alegría que había en el cielo al recibirlo. Era la Anunciación, fiesta de la Virgen, a quien tanto quiso nuestro P. Ripa, y cuyo amor tanto transmitió a través de la Legión de María.
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