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MISA MEMORIA 21 DE MAYO ROJO SANTOS CRISTÓBAL MAGALLANES Y 24 COMPAÑEROS, MÁRTIRES En los años de 1915 a 1937, y principalmente en la persecución religiosa de 1926 a 1929, veinticinco mexicanos, de ellos 22 sacerdotes diocesanos j' tres laicos, se distinguieron entre los cientos de cristianos sacrificados en México por las fuerzas armadas enemigas de la fe católica. Con admirable constancia perseveraron fieles a su compromiso bautismal y a su identidad sacerdotal y ofrecieron su vida por Cristo Rey y Santa María de Guadalupe, en diversos lugares de las diócesis de Aguascalientes, Autlán, Colima, Chihuahua, Chilapa-Chilpancingo, Durango, Guadalajara, Morelia, San Juan de los Lagos y Zacatecas. ANTIFONA DE ENTRADA Cfr Mt 25,34
Vengan, benditos de mi Padre y tomen posesión del Reino, preparando para ustedes desde la creación del mundo. Aleluya. ORACIÓN COLECTA Dios todopoderoso j, eterno, que concediste a los santos Cristóbal Magallanes, presbítero, y a sus compañeros, el don de la fortaleza para ser fieles servidores de Cristo Rey y hasta el martirio, concédenos, por su intercesión, que perseverando en la confesión de la fe verdadera, obedezcamos siempre con amor los mandamientos (te tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo. Amén. PRIMERA LECTURA Rom 8, 31-39 Ni la muerte ni la vida podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús. Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos. Hermanos: Si Dios está a nuestro a favor, ¿quién estará en contra nuestra? El que no nos escatimó a su propio Hijo, si no que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros?¿ Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? Como dice la Escritura: Por tu causa estamos expuestos a la muerte todo el día; nos tratan como ovejas llevadas al matadero. Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, no los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús. Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL Del Salmo 123 R Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador. De no estar el Señor de nuestra parte cuando nos perseguían nos habrían ahí tragado vivos; contra nosotros tanto ardía su ira. R Las aguas nos habrían arrollado, nos habría el torrente sumergido; tragado nos habría el turbulento río. R Las redes se rompieron y escapamos de ellas. Nuestra ayuda nos viene del Señor que hizo el cielo y la tierra. R
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO R Aleluya, aleluya. Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza. A ti, Señor; el ejército glorioso de los mártires te aclama. R Aleluya, aleluya.
EVANGELIO Jn 12, 24-26 Si el grano de trigo muere, producirá mucho fruto. Lectura del Santo Evangelio según San Juan.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que sí el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, para que donde esté, también este mi servidor. El que me sirve será honrado por mí Padre". Palabra del Señor. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al conmemorar la muerte gloriosa de tus santos, te ofrecemos, Señor el sacrificio de tu hijo, que el principio y modelo de todo martirio. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. ANTIFONA DE LA COMUNIÓN Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios. Aleluya. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Concédenos, Señor, que el pan de vida con que hemos sido alimentados, al celebrar hoy el triunfo de tus santos mártires Cristóbal Magallanes y compañeros nos ayude a salir vencedores en la lucha para poder así, vivir eternamente en el paraíso. Por Jesucristo Nuestro Señor. HORA SANTA
CANTO INICIAL Himno a Cristo Rey Que viva mi Cristo, que viva mi Rey que impere doquiera triunfante su ley, que impere doquiera triunfante su ley. ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey! 1. Mexicanos un Padre tenemos que nos dio de la patria la unión a ese Padre gozosos cantemos, empuñando con fe su pendón. 2.É1 formó con voz hacedora cuanto existe debajo del sol; de la inercia y la nada incoloraformó luz en candente arrebol.
3. Nuestra Patria, la Patria querida, que arrulló nuestra cuna al nacer a Él le debe cuanto es en la vida sobretodo el que sepa creer.
4. Del Anáhuac inculto y sangriento, en arranque sublime de amor, formó un pueblo, al calor de su aliento que lo aclama con fe y con valor.
5. Su realeza proclame doquiera este pueblo que en el Tepeyac, tiene enhiesta su blanca bandera, a sus padres la rica heredad.
6. Es vano que cruel enemigo Nuestro Cristo pretenda humillar. De este Rey llevarán el castigo Los que intenten su nombre ultrajar. Ministro: En los cielos v en la tierra sea por siempre bendito y alabado
Todos: El corazón amoroso de Jesús sacramentado. PRESENTACIÓN AL SEÑOR Se repite tres veces "QUIERO AMAR TU CORAZÓN' Jesús mío, con delirio; quiero amarte con pasión, quiero amarte hasta el Martirio... con el alma te bendigo Mi Sagrado Corazón; dime: ¿Se llega el instante de feliz v eterna unión?. tiéndeme, Jesús, los brazos, pues tu "pequeñito soy': de ellos, al seguro amparo, a donde lo ordenes, voy... al amparo de mi Madre y de su cuenta corriendo yo, su "pequeño" del alma vuelvo a sus brazos sonriendo. Un Padre, espera a sus hijos, a todos, allá en el Cielo". Padre José María Robles Hurtado Por la noche, algunas damas intentaron hablar con él, pero tan sólo consiguieron que uno de los vigilantes les entregara el Breviario del Párroco, donde descubrieron este texto suyo, anticipo de su martirio. REFLEXIÓN BÍBLICA Hebreos 12, 1-4
Lectura de la carta a los Hebreos. Nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con constancia la carrera que se nos propone, fijos lo ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, por el gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia, y está sentado a la diestra del trono de Dios. Fíjense en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcan faltos de ánimo. No han resistido todavía hasta llegar a la sangre en su lucha contra el pecado. Palabra de Dios. HABLÓ EL SEÑOR Señor Jesucristo, valiente luchador. Tú instituyes un Reino que padece violencia y que solamente los esforzados pueden conquistar. Mi vida en el Bautismo comenzó con un gesto victorioso, cuando dije: ¡Renunció a Satanás, al mundo, al pecado! Hazme valiente en la lucha. Que no sea un alma cobarde. Que mire, como Tú, el premio que el Padre me reserva. Tú me enseñas a luchar y estás siempre a mi lado. Si te recibo y te visito tanto en la Eucaristía, ¿Qué enemigo me puede dar miedo alguno?... CONTEMPLACIÓN AFECTIVA Alternando con el que dirige
Jesús, vencedor del demonio, del pecado y de la muerte. R Señor, dame valor para lucha por ti. Jesús, guerrero y jefe de valientes y esforzados. R Jesús, Príncipe de la paz y héroe valeroso. R Jesús, vencedor del pecado porque lo clavaste en la cruz. R Jesús, que expulsaste a Satanás, el príncipe del mundo. R Jesús, teñido de sangre por lo reñido de la batalla. R Jesús, que resististe hasta la sangre contra el pecado. R Jesús, que te sientas condecorado a la derecha del Padre. R Jesús, fundador de un Reino de valientes y héroes. R Jesús, estímulo de los que luchan como Tú y por ti. R Jesús, tentado por mi para enseñarme a vencer como Tú. R Jesús, vencedor hasta del último enemigo, la muerte. R Todos Señor Jesús, presente aquí entre nosotros, y que desde tu Sagrario sigues los combate de los que luchamos por ti. Hazme, como Tú, audaz contra el enemigo, sabiendo que contigo soy una mayoría aplastante. Desde tu Sagrario, continúas animándome siempre: ¡Venga! ¡Sé valiente! ¡No te canses, y yo seré tu premio! Madre María, Madre Dolorosa, que de pie junto a la Cruz, animabas secretamente a tu hijo a luchar hasta el fin. Sé mi amparo, mi auxilio y mi fuerza en los combates por la virtud cristiana. Contigo a mi lado, como te tuvo Jesús, ¿por qué no he de perseverar hasta el fin?... EN MÍ VIDA La vida cristiana es lucha. Los enemigos nos acechan a todos y nos combaten sin cesar. ¿En qué bando me coloco yo? ¿En el de Jesucristo o en el de Satanás? ¡En el de Jesucristo, por supuesto! Pero, ¿tengo realmente la decisión de vencer? ¿Me porto en las tentaciones con valentía y con generosidad? ¿Titubeo? ¿Dudo? ¿Coqueteo con el pecado? ¿Gasto muchas energías para avanzar en la vida de la Gracia? ¿Me contento con la medianía, porque regio todo esfuerzo? Que no sea yo, Señor Jesús, una de esas almas apocadas, superficiales, hasta hipócritas, que quieren poseer el Cielo sin ganarlo... Jesús luchador, que yo sea un alma digna de ti. PRECES Sabiendo que la vida cristiana es lucha, ponemos nuestra esperanza en Jesucristo, el valiente luchador, y le decimos: ¡Señor, nosotros confiamos en ti! • Por la Iglesia, para que en todos sus hijos sepa resistir a la tentación del dinero, de la ostentación y del poder; • Señor, que nuestra fuerza sea la palabra de Dios. • Para que todos los creemos en Cristo amemos su Palabra divina. • Y sepamos vivirla con la fuerza del Espíritu. • Por los que sufren a causa de la enfermedad, la pobreza u otra clase de opresión física y moral; • Que tengan, Señor, la fuerza necesaria para no batirse ante los males que cesarán un día. • Que todos nosotros, con el vigor que nos comunica la presencia del Señor en la Eucaristía; • Superemos victoriosamente todas las pruebas de vida, como las vencieron los hermanos que nos dejaron para irse a la gloria. PADRE NUESTRO Señor Sacramentado, sabemos que en el Altar, en el Comulgatorio y en el Sagrario tenemos la fuerza máxima para luchar y vencer. Contemplándonos desde la Hostia Santa, sé Tú, Señor, nuestro estímulo en los combates; haznos sentir tu presencia, y danos después el premio que tienes reservado a los vencedores. Así sea.
BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO Canta, OH lengua, del glorioso Cuerpo de Cristo el misterio, y de la Sangre preciosa que, en precio del mundo vertió el Rey de las naciones fruto del más noble seno. Veneremos, pues postrados tan augusto sacramento, - y el oscuro rito antiguo suplicando la luz de este nuevo; al débil sentido nuestro, al padre y al Hijo Gloria y vítores sin cuento; salud, honor y poder, bendición y gozo eterno: y al que procede de ambos demos igual alabanza. Amén. V. Les diste pan del cielo. R. Que contiene en si todo deleite. ORACIÓN Oh Dios, que en este Sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu Redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R Amén. BENDICIÓN II Bendito sea Dios. Bendito sea su santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Bendito sea el nombre de Jesús. Bendito sea su sacratísimo Corazón. Bendita sea su preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el santísimo Sacramento del Altar. Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima. Bendita sea su santa e Inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción a los cielos. Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre . Bendito sea san José, su castísimo esposo. Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos. Alabad al Señor todas Las naciones: Alabadle todos los pueblos.
Oración a los mártires mexicanos Caballeros de Colón
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