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OBJETIVO Dios asoció a María, "cuando llegó la plenitud de los tiempos", a su obra maestra, que fue el envío de su Hijo al mundo. Por eso nos acercamos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, con amor y confianza. 1. REVISIÓN DEL TRABAJÓ PERSONAL Expondremos cómo cumplimos el trabajo personal durante la semana y qué experiencias tuvimos al cumplirlo. 2. PARTIR DE LA EXPERIENCIA Y REVIVIRLA Hablaremos voluntariamente de nuestras experiencias. 1. ¿Qué entiende la gente cuando oye "la plenitud de los tiempos"? 2. ¿Has pensado en la paciencia que Dios tiene para enseñarnos la verdad? Cuéntanos tus experiencias. 3. ¿Por qué decimos que María es Madre de Dios? 3. DOCTRINA O CONTENIDO DEL TEMA Lectura participada y comentada, cada uno de nosotros leerá en voz alta un párrafo y al final haremos comentarios. "Pero, al llegar la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva" (Ga 4,4-5).
"La plenitud de los tiempos" Esta frase es muy importante en la Sagrada Escritura y en la doctrina de la Iglesia y tiene dos significados. Significa desde luego que el tiempo de la historia ha llegado a un punto de madurez. Así como cada persona tiene su tiempo de vida y empieza a vivirla de manera imperfecta y va mejorando hasta alcanzar su madurez y entonces es capaz de hacer cosas valiosas que antes no podía hacer, así también la humanidad, que comenzó hace varios millones de años, llegó a su plenitud hace apenas dos mil años. "Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo" (Hb 1,1,2) La historia del hombre es una historia de pecado, pero es también y sobre todo una preciosa, larga y creciente historia de amor de Dios. Dios se dignó darse a conocer a la humanidad perdida. Dios no se dio a conocer al mismo tiempo a todos los pueblos de la tierra; eligió a un hombre llamado Abraham al cual le prometió que de él nacería un pueblo. Ese pueblo tuvo que aprender a vivir con Dios y que recibir el cumplimiento de la promesa del Salvador (esta promesa la hizo Dios cuando descubrió el pecado de Adán y Eva). Y cumplida esa promesa, Dios se daría a conocer a todos los pueblos, porque El "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de Dios". Así, pues Dios, con inmenso cariño y paciencia para el hombre, empezó esa obra de darse a conocer despertando la fe en la tierra. Y empezó con un solo hombre al que le dijo: "Vete de tu tierra y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré". Dios hizo un pacto, una alianza, con ese hombre: "Mira al cielo y cuenta las estrellas, si puedes contarlas. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó él en Yahvé, el cual se lo tomó como justicia" (Gn 15,5-6) Renovó esta promesa a Isaac, hijo de Abraham, y a su nieto Jacob. Después, durante la esclavitud del pueblo israelita en Egipto, Dios eligió a Moisés para que la liberara de la esclavitud y le diera la estructura de un pueblo, con su ley y sus instituciones. Ese pueblo pasó muchos años para poder aceptar la verdad importantísima que Moisés les había enseñado: "Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios es el único Señor". Con amor y paciencia Dios permitió el paso de miles de años para enseñar a ese pueblo que "sólo hay un Dios" y que los demás no son dioses sino hechura de las manos de los hombres. También tuvo Dios que aguantar mucho para que el hombre se diera cuenta de que no puede cumplir la ley de que es pecador y necesita de un salvador. Para lograrlo, Dios repetía continuamente su promesa a través de los profetas. Cuando la humanidad estaba más necesitada de la presencia de Dios y cuando el pueblo elegido había llegado a darse cuenta de que era pecador y que ofendía a su Padre Dios, fue cuando llegó el momento de la venida del Salvador. En este sentido se puede hablar de una "plenitud de los tiempos ". Pero la frase "la plenitud de los tiempos" significa también que la venida del Hijo de Dios a la tierra hace que "los tiempos de la historia del hombre" lleguen a plenitud. Es Jesús, el Hijo de Dios, hecho hombre el que hace que el hombre -y su tiempo- lleguen a plenitud. Jesús es la plenitud del hombre y es la plenitud del tiempo. María en la "Plenitud de los Tiempos" Dios eligió una mujer para realizar su obra de hacer que su Hijo-Dios se hiciera hombre. Necesitaba una madre y Dios se la preparó. La hizo toda limpia de pecado, porque su Hijo debería ser hombre en todo menos en el pecado. Por eso la hizo "inmaculada", que quiere decir "sin mancha". Esa gracia de ser "inmaculada" Dios quiere darla a todos, pero a María desde el momento de su concepción. A nosotros nos la dará cuando consume su obra en nosotros. María es la mujer perfecta porque Dios la hizo toda pura y porque ella siempre le creyó a Dios y fue dócil a todo lo que Dios le pidió. La acción de Dios y la respuesta obediente de María realizaron la "plenitud de los tiempos", la entrada de Dios a la humanidad. "Abre mis ojos Señor para que contemple las maravillas de tu voluntad". Alegrémonos en la obra divina de la Encarnación y en la elección de la Virgen María Madre de Dios. 4. ENCUENTRO CON LA PALABRA DE DIOS Nos ponemos de pie para escuchar la palabra de Dios. Ga 4,4-5 5. SILENCIÓ Y REFLEXIÓN -Dejemos que la palabra de Dios nos transforme. Guardaremos silencio durante algunos minutos para acoger en nuestro interior la palabra de Dios. 6. COMPARAR NUESTRA REALIDAD CON LO QUE NOS PIDE EL SEÑOR. Contestaremos voluntariamente a las siguientes preguntas: 1. Cuando oyes las palabras que acabamos de leer ¿Qué le respondes a Dios? 2. ¿Bendices a Dios por el tiempo en que te ha hecho vivir? ¿Por el tiempo que te da? 3. ¿Ves en María el modelo de lo que vas a llegar a ser y procuras imitarla? 7. ORACIÓN COMUNITARIA Haremos entre todos una oración comunitaria alabando y dando gracias al señor que con sabiduría y amor nos envió a su hijo haciéndolo hombre sin que dejara de ser Dios. 8. RESUMEN La "plenitud de los tiempos" significa que los hombres ya han llegado al momento en que creen en un solo Dios, han recibido la promesa del Redentor del pecado y esperan su llegada. Pero también y sobre todo significa que el Hijo de Dios, al entrar a este mundo de los hombres, ha hecho que el tiempo llegue a su plenitud, porque El hace que los tiempos estén llenos de su presencia divina. María fue asociada a la obra principal de la historia, que es la Encarnación. Dios preparó una Madre para que su Hijo se hiciera hombre: la hizo limpia de todo pecado desde el momento de su concepción (por eso la llamamos la Inmaculada Concepción), le dio un grande amor a Dios y a los hombres, le dio la gracia para ser "la esclava del Señor", obediente en todo momento y a todo lo que Dios le pidiera. De esa Madre nacería el Hijo de Dios. María fue, pues, el camino para que el Hijo de Dios hiciera "la plenitud de los tiempos". Que esta obra de Dios suscite en nosotros un agradecimiento fuerte y amoroso a Dios, tan compasivo y lleno de cariño para todos los hombres. 9. CANTO. 10. LEE, MEDITA, ACTUA. Día 1 Mt 1,18-25 Adora a Jesús concebido por María que fue obra del Espíritu Santo. Día 2 Hb 1,14 Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre. ¡Adóralo con sinceridad y amor! Día 3 Rm 1, 1-3; 2 Tm 8-13 Jesús, en cuanto hombre, es el "hijo de David". Día 4 Flp 2,5-11 Ten los sentimientos de Cristo: es Dios y se hizo hombre en el seno de María. Día 5 Lc 1,26-38 Goza con María que concibe al Hijo del Altísimo en su seno. Día 6 Lc 1,39-45 María es feliz porque creyó. Nuestra felicidad es creer en Dios hecho hombre. Día 7 Lc 1,46-55 ¡Con María, engrandece tú al Señor, porque ha hecho maravillas! 11. MEMORIZA: "Vas a dar a luz un hijo... será llamado Hijo del Altísimo" 12. REPITE FRECUENTEMENTE: Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.
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